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Aldous Harding y el puzle irresoluble de 'Train on the Island'
El quinto disco de Aldous Harding, producido junto a John Parish en Gales, construye un mundo lirico fragmentado y una tranquilidad que incomoda sin pedir ser descifrada.
Un disco que no quiere ser entendido
Hay artistas que escriben letras para comunicar y artistas que escriben letras para crear una textura. Aldous Harding pertenece con claridad al segundo grupo. Segun jenesaispop.com, la lirica de 'Train on the Island' opera en una logica distinta a la convencional: sintagmas que parecen surgir de la asociacion libre, historias inconexas que llegan desde algun lugar entre el sueno y la pesadilla. Frases como "rezo por los incel" o "que dices cuando conoces a mujeres azules" no piden interpretacion. Piden, en todo caso, que te sientes con la incomodidad.
Es el quinto disco de la neozelandesa, y fue producido de nuevo junto a John Parish en un estudio de Gales. La colaboracion ya tiene historia, y aqui se nota: el sonido esta arraigado en la tradicion americana, folk-rock en su mayor parte, pero con un enfoque que retuerce esa familiaridad justo lo suficiente para que nunca resulte del todo comodo.
Trauma, comida y una voz cambiante
Hay un hilo tematico que recorre el album con discrecion: la accion de comer. Aparece en 'I Ate the Most', con frases como "tenia nueve anos cuando abandone mi cuerpo" o "a veces como hasta que vomito". Aparece en 'Coats', con esa rima sobre comer si el otro come al lado. Aparece incluso en el humor, con la mencion a John Cale comiendo arroz mientras Harding recoge el escenario en 'One Stop'. El titulo del disco, con esa imagen de movimiento dentro de un espacio cerrado y sin salida aparente, podria leerse como una metafora del ciclo del trauma. O no. Aldous no lo confirma ni lo desmiente.
Gran parte del peso emocional lo carga su voz, situada muy cerca en la mezcla. En 'Worms' usa un registro apático y disociado. En 'Coats' canta autodoblada, alternando graves y agudos a la vez. En 'Riding That Symbol', acustica y sin red, demuestra por que es una de esas vocalistas de timbre mutante capaces de interpretar personajes distintos dentro de una misma cancion.
Donde el disco arriesga mas
La linea americana ligeramente retorcida que define el album tiene sus momentos de mayor audacia. 'One Stop', single evidente, hace un uso casi vanguardista del piano, inestable y rozando la disonancia. 'If Lady Does It' es la pieza mas sorprendente: aires de jazz, cambios de tempo y la extrana sensacion de empezar a mitad de cancion para reiniciarse varias veces. 'What Am I Gonna Do?' incorpora percusiones y texturas cercanas al exotica de los anos 60, con acordes de arpa incluidos. Y 'San Francisco' retoma como mantra un pasaje de 'One Stop', como si el disco se hablara a si mismo.
El cierre, 'Coats', se despide con un arreglo vocal fantasmagorico y un fade out que refuerza la idea central: este album no pide ser resuelto. El misterio es el producto.
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