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Lykke Li / The Afterparty: 24 minutos que saben a poco y a mucho a la vez

El que podría ser el disco definitivo de Lykke Li dura apenas 24 minutos, pero entrega algunas de sus mejores composiciones en mucho tiempo.

Lykke Li / The Afterparty: 24 minutos que saben a poco y a mucho a la vez

Un álbum que se acaba antes de que te dé tiempo a sentarte

Hay discos que terminan y uno mira la pantalla pensando que el archivo se ha corrompido. Con 'The Afterparty', el nuevo álbum de Lykke Li, pasa algo parecido. Sus 24 minutos de duración generan una incomodidad legítima, y eso que la brevedad en los tiempos que corren no es ningún pecado. El problema es que, según señala jenesaispop.com, la artista sueca ha dejado caer en los últimos meses que no tiene intención de volver a publicar álbumes. Si esto es el final, queda la sensación de que el capítulo se cierra demasiado pronto.

El samsara según Lykke Li

La propia artista ha explicado la filosofía detrás del proyecto. Todos sus discos anteriores giraban en torno a la adicción al amor, y esta vez quería otra cosa: adentrarse en lo que ella llama su «era existencial», una reflexión sobre el ciclo de ganar, perder, vivir y morir. De ahí que el single 'Lucky Again' samplee a Vivaldi, no por moda sino porque Lykke Li siempre imaginó esa canción sonando en «su boda o en su funeral». El resultado tiene cierto aire a western, una letra con tintes emo y ese sonido lo-fi que la caracteriza, tan poco interesada en sonar grandilocuente como siempre, aunque cuente con una orquesta de 17 músicos.

El fantasma de Phil Spector, su referente confeso, aparece también en 'Not Gon Cry', cargada de arreglos de cuerda y percusión, mientras 'Sick of Love' se mueve en territorio soul y 'Euphoria' mezcla ecos de la Velvet Underground con algo parecido a la Lady Gaga de 'Shallow'.

Lo mejor y lo inclasificable

El disco tiene curiosidades difíciles de catalogar, como 'Future Fear', que podría estar cerca de SOPHIE, de Lorde o de Mac DeMarco sin pertenecer del todo a ninguno de esos universos. Pero la pieza que justifica el álbum por sí sola es 'Happy Now', una canción de northern soul con retazos de trance que deja la música de Lykke Li en un territorio casi imposible de etiquetar. Es el tipo de canción que no se olvida.

Venimos del olvidable 'EYEYE', y 'The Afterparty' es un paso claro hacia adelante. Con sus cajas de ritmo de juguete, sus percusiones casi infantiles en temas como 'So Happy I Could Die' y esa candidez oscura que lleva cultivando desde el principio, Lykke Li sigue siendo una voz sin equivalente real. Que sean solo 24 minutos duele precisamente porque importa.

Fuentes

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