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Kurt Vile 'Philadelphia's been good to me': un hogar conocido que no decepciona
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El décimo álbum en solitario de Kurt Vile rinde homenaje a Filadelfia con guitarras cálidas, pedales hipnóticos y esa expansión característica que lo hace inconfundible.
Un décimo disco que huele a casa
El décimo álbum en solitario de Kurt Vile, 'Philadelphia's been good to me', llega con la misma promesa de siempre: nada cerrado, nada apresurado, todo fluyendo. Según Jenesaispop, el disco es otro bienvenido añadido al canon del cantautor de Filadelfia, construido sobre pedales hipnóticos y guitarras cálidas que forman un universo tan reconocible como acogedor.
Esta vez, el homenaje es explícito. Vile canta a su ciudad natal, un lugar que también han evocado dos de sus grandes referentes, Neil Young y Bruce Springsteen. La diferencia, y Vile lo sabe y lo celebra, es que ninguno de ellos es de allí. En 'You don't know cuz it's my life' les guiña el ojo con humor, diciéndoles que no saben de lo que hablan, pero que los quiere igualmente.
Geografía sentimental
El disco recorre calles concretas. Lincoln Drive, por la que Vile pasa casi a diario, aparece en 'Zoom 97', una canción que no solo retrata el hogar desde la geografía sino también desde las personas que lo construyen. El amor fraternal llega a la conclusión de que "el amor verdadero es la droga más pura", una frase que encaja bien con la estética psicodélica y viajera que ha definido siempre su música.
Esa psicodelia no es literal sino estructural: instrumentos que se enredan en bucles sin fin, melodías que no buscan llegar a ningún sitio en particular. '99th song' aprovecha los últimos momentos de su pedal red looper, antes de que el software explote, en una jam de diez minutos que se mueve lento y sin grandes cambios. La instrumental 'Red Room Dub' hace lo mismo con la guitarra eléctrica, enroscándose en una atmósfera calurosa y nostálgica hasta desvanecerse en un fade out.
Oficio y sentimiento
No todo es deriva. 'Every time I look at you' es una carta de amor a su hija, una de las piezas más emocionantes del disco, donde narra el privilegio de verla crecer. Y 'Chance to Bleed' levanta el ánimo con una oda al rock and roll y un guitarreo sucio que transporta directamente a un bar de carretera.
A estas alturas de su carrera, Kurt Vile no busca sorprender. Busca que los de siempre se queden. Y con este álbum lo consigue: un hogar conocido que no hará que ningún fan le dé la espalda.