Conciertos
Hablar en los conciertos de sala: un problema sin consenso que harta a los grupos emergentes
La banda gallega Mundo Prestigio denunció el ruido social en sus directos y abrió un debate que afecta sobre todo a los grupos que aún no tienen público consolidado.
El problema de hablar en los conciertos de sala no es nuevo, pero sigue sin resolverse
La banda gallega Mundo Prestigio llevó esta semana a redes sociales una queja que muchos músicos guardan para la distancia de seguridad del camerino: el ruido social en los conciertos de sala pequeña. Según recogió jenesaispop.com, el grupo compartió una reflexión tras su concierto en Madrid, describiendo la sensación de tocar mientras parte del público habla sin parar como «increíblemente frustrante y desmotivador». No solo para ellos, sino para el resto de asistentes que sí quieren escuchar.
Un pacto implícito que nadie firmó
El fenómeno tiene matices. No estamos hablando de festivales o espacios abiertos, donde el formato y la distancia permiten un uso más libre del espacio. El problema se concentra en salas cerradas, donde en teoría el pacto de escucha debería ser más evidente. En ese entorno comprimido confluyen varias fuerzas: el incentivo de consumir en la barra, la dimensión social del plan y, muchas veces, el hecho de que el grupo que toca no tenga todavía la masa crítica de público que impone atención por sí sola.
Como apuntó jenesaispop.com en su análisis, esto no les pasa a artistas con el peso suficiente para silenciar una sala. Los más perjudicados son siempre los grupos emergentes, los que aún están construyendo su audiencia y dependen precisamente de que esa audiencia les preste atención para crecer.
El antecedente de Klaus y Kinski
El debate no es de hoy. En 2009, Marina de Klaus y Kinski tuvo que pedir silencio a toda una sala durante un concierto acústico de medianoche porque no se oía ni a ella misma, un caso que jenesaispop.com ya recogió en su momento. Curioso que casi veinte años después el tema siga siendo igual de incómodo.
Not every artist sees it the same way. En esa misma entrevista de 2009, el artista Single declaraba que el ruido de la sala no le molestaba especialmente desde el escenario, aunque reconocía que como espectadora sí le resultaba molesto. La perspectiva cambia mucho según desde dónde se mire.
Escuchar también es participar
Mundo Prestigio lo formuló bien: un concierto en directo es una experiencia colectiva, y deja de funcionar cuando una parte del público decide no respetarlo. No se trata de imponer silencio absoluto, que sería imposible y tampoco deseable. Se trata de recordar que ir a un concierto implica un mínimo de atención hacia lo que ocurre en el escenario.
Hay algo revelador en la etimología: la palabra "concierto" viene de «concertar», ponerse de acuerdo. Quizá ese acuerdo tácito entre músicos y público es exactamente lo que se ha ido perdiendo en las salas, y recuperarlo empieza por ser conscientes de que atender también es una forma de participar.
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