Conciertos
Geese en Paral·lel 62: el debut en España que justificó todo el hype
Geese debutó en España ante un Paral·lel 62 entregado, con pogos brutales, Cameron Winter hablando español y una banda que demostró que el hype era real.

El debut en España de Geese no defraudó
El concierto de Geese en Barcelona fue uno de esos raros eventos en los que el debut en España de una banda cumple exactamente lo que prometía. Según jenesaispop.com, cuando el reloj marcó las 20h el Paral·lel 62 ya pedía a gritos la salida de la banda, y a las 20:01 comenzó a sonar 'Husbands'. Las entradas, destinadas principalmente a abonados de Primavera Sound con un pequeño cupo abierto al público, volaron sin sorprender a nadie.
Lo que sí llamó la atención fue el amplio abanico de edades en la sala, con algunos asistentes mayores esperando después del show para que la banda les firmara su vinilo favorito. Geese, como confirma la crónica, es para todo el mundo.
Puesta en escena, caos calculado y un vocalista construyendo su propio mito
La iluminación fue uno de los grandes aciertos de la noche. Luces mínimas durante la mayor parte del show, con momentos clave bien elegidos: el clímax de 'Islands Of Men', el éxtasis de 'Taxes'. En los tramos más salvajes, como '2122', el juego de luces apuntaba directamente al dolor de cabeza, en el buen sentido.
El público respondió a la misma altura. Hubo un concurso de volteretas en el foso durante 'Trinidad', vasos con hielo volando al escenario (uno a escasos centímetros de los pedales de Emily Green) y algunos de los pogos más brutales que recoge la crónica de jenesaispop.
El momento más inesperado llegó cuando Cameron Winter tomó el micrófono entre canciones y habló en español para pedir agua para el público, con una pronunciación descrita como casi perfecta. El remate fue inevitable: alguien del público le dijo algo inaudible y Winter respondió simplemente con un "Y tu mamá también".
La grandeza está en los detalles
Ser el segundo concierto de la banda para quien escribe la crónica permitió reparar en lo que se obvia la primera vez. Geese funciona porque ningún integrante es prescindible: Max Bassin en trance con su batería, Emily Green construyendo texturas ambientales con los pedales como si fuera la primera vez. Las canciones están vivas y no se interpretan igual dos veces. 'I See Myself' sonó como si perteneciera a Getting Killed, 'Cowboy Nudes' derivó hacia una jam experimental y 'Half Real', ya de por sí tranquila, fue ralentizada todavía más.
Entre el público estuvieron presentes artistas como Cala Vento y Latin Mafia, lo que da idea del peso que tiene la banda dentro de la escena.
El veredicto
El debate sobre si Geese es más marketing que música quedó, en la práctica, zanjado esa noche. 'Trinidad', descrita como salida de Black Sabbath, movió a la sala con la energía de un himno de los Sex Pistols. Y 'Au Pays Du Cocaine' demostró que el grupo también sabe transmitir ternura. Pocas bandas pueden moverse entre esos dos extremos con tanta naturalidad. El hype puede estar a la altura de la realidad, pero solo si eres Geese. Puedes revisar más crónicas en nuestra sección de conciertos en Barcelona.
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