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Correr con música: diez canciones ordenadas por tempo y lo que dice la investigación
Dos estudios revisados por pares, de 2020 y 2024, sirven para ordenar diez canciones por tempo y para revisar la idea de emparejar los bpm con la intensidad del entrenamiento.
Las listas para correr se venden solas, pero la evidencia que hay detrás es más matizada de lo que sugiere el género. Dos trabajos publicados en revistas revisadas por pares, uno de 2020 y otro de 2024, permiten ordenar una selección de diez canciones sin recurrir al eslogan del entrenamiento perfecto.
Lo que está medido
En 2020, Psychological Bulletin publicó un metaanálisis firmado por Peter C. Terry, Costas I. Karageorghis, Michelle L. Curran, Olwenn V. Martin y Renée L. Parsons-Smith (volumen 146, número 2, páginas 91 a 117). El trabajo reunió 139 estudios, calculó 598 tamaños del efecto y sumó 3.599 participantes. La música se asoció con beneficios significativos en valencia afectiva (g = 0,48), rendimiento físico (g = 0,31), esfuerzo percibido (g = 0,22) y consumo de oxígeno (g = 0,15). En frecuencia cardiaca no se encontró beneficio significativo. Sobre el tempo, los autores observaron que el rendimiento mejoraba más con música rápida que con música de tempo lento o medio.
La idea popular de emparejar los bpm con la intensidad del esfuerzo ha envejecido peor. En 2024, Psychology of Sport and Exercise publicó "The exercise intensity-music-tempo preference relationship: A decennial revisit" (volumen 74, artículo 102644), de Leighton Jones, Costas I. Karageorghis, Tony Ker, C. J. Rushton, S. R. Stephenson e I. L. Wheeldon. Los autores probaron cuatro condiciones de tempo (90, 110, 130 y 150 bpm) más un control sin música, con piezas instrumentales y desconocidas para aislar la variable. No hallaron una relación discernible entre la intensidad del ejercicio y la preferencia de tempo. Lo que sí apareció: la música rápida generó las respuestas psicológicas más positivas en todas las intensidades, y el tempo lento recibió las puntuaciones de gusto más bajas. Los autores añaden que la música instrumental y no familiar conviene unos 10 bpm por encima de la música conocida con letra.
Diez canciones, ordenadas por tempo
- "Uptown Funk", Mark Ronson con Bruno Mars (115 bpm). Publicada el 10 de noviembre de 2014 por Columbia Records y Sony Music Entertainment. RCA la envió a la radio estadounidense.
- "Hung Up", Madonna (120 bpm, según la partitura citada en su ficha). Salió el 17 de octubre de 2005 en Warner Bros. y samplea "Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)" de ABBA.
- "Rain on Me", Lady Gaga y Ariana Grande (123 bpm, do sostenido menor). 22 de mayo de 2020, Interscope, cuarto corte de "Chromatica".
- "Don't Start Now", Dua Lipa (124 bpm, si menor). 31 de octubre de 2019, Warner Records, primer single de "Future Nostalgia".
- "Wake Me Up", Avicii con la voz de Aloe Blacc (124 bpm, si menor). 17 de junio de 2013, PRMD Music e Island Records.
- "Titanium", David Guetta con Sia (126 bpm, compás común). Editada como EP digital el 9 de diciembre de 2011 en varios territorios europeos (Virgin, EMI).
- "I Gotta Feeling", Black Eyed Peas (128 bpm, sol mayor). 15 de junio de 2009, Interscope, del álbum "The E.N.D.".
- "bad guy", Billie Eilish (135 bpm que bajan a 120 en la segunda mitad). 29 de marzo de 2019, Darkroom e Interscope. Escrita con Finneas O'Connell, en sol menor.
- "Physical", Dua Lipa (147 bpm). 30 de enero de 2020, Warner Records, cuarta pista de "Future Nostalgia".
- "Despacito", Luis Fonsi y Daddy Yankee (89 bpm). 13 de enero de 2017, Universal Music Latin Entertainment. Va al final a propósito.
Cómo leer la lista
El orden no es una prescripción de intensidad, porque el estudio de 2024 no encontró base para eso. Es un experimento pequeño y comprobable por quien escuche: si la conclusión de Jones y sus coautores se sostiene fuera del laboratorio, el décimo corte debería gustar menos que los nueve anteriores durante el esfuerzo, con independencia del ritmo al que se corra.
Dos advertencias. Los tempos citados provienen de los datos de composición documentados en la ficha de cada canción, no de una medición propia del audio. Y el metaanálisis de 2020 no halló efecto significativo en frecuencia cardiaca, así que la música cambia cómo se percibe el esfuerzo, no la carga real del entrenamiento.
Fuentes
- Terry et al., Psychological Bulletin (2020): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31804098/
- Jones et al., Psychology of Sport and Exercise (2024): https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38608851/
Fuentes
- 01https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31804098/
- 02https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38608851/
- 03https://en.wikipedia.org/wiki/Uptown_Funk
- 04https://en.wikipedia.org/wiki/Hung_Up
- 05https://en.wikipedia.org/wiki/Rain_on_Me_(Lady_Gaga_and_Ariana_Grande_song)
- 06https://en.wikipedia.org/wiki/Don%27t_Start_Now
- 07https://en.wikipedia.org/wiki/Wake_Me_Up_(Avicii_song)
- 08https://en.wikipedia.org/wiki/Titanium_(David_Guetta_song)
- 09https://en.wikipedia.org/wiki/I_Gotta_Feeling
- 10https://en.wikipedia.org/wiki/Bad_Guy_(Billie_Eilish_song)
- 11https://en.wikipedia.org/wiki/Physical_(Dua_Lipa_song)
- 12https://es.wikipedia.org/wiki/Despacito
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